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6. EL CURSILLO

1 INTRODUCCIÓN. (# 239 - 242).

 

2 EL CURSILLO DENTRO DE LA PASTORAL KERIGMÁTICA. (# 243 - 251).

 

3 CONDICIONES Y CONDUCTAS EXIGIBLES A LOS AGENTES DE LA PROCLAMACIÓN. (# 252 - 266).

 

3 EL EQUIPO DE DIRIGENTES. (# 267 - 275).

 

1. El Coordinador del equipo. (# 276 - 280).

2. E Director Espiritual. (# 281 - 286).

3. Funciones de los demás dirigentes. (# 287 - 288).

4. Preparación del equipo. (# 289 - 295).

5. El respeto a la libertad. (# 296 - 298).

 

4 LA TÉCNICA METODOLÓGICA EN EL CURSILLO. (# 299 - 345).

 

1. Pedagogía y Cursillo. (# 299 - 303).

2. La heterogeneidad. (# 304 - 307).

3. El clima del Cursillo. (# 308 - 312).

4. Contactos personales: convivencia y diálogo. (# 313 - 318).

5. Los Grupos en el Cursillo. (# 319 - 322).

6. Duración del Cursillo, orden de los Rollos y horarios. (# 323 - 325).

7. La oración en el Cursillo. (# 326 - 334).

8. La celebración del Sacramento de la Penitencia. (# 335 - 336).

9. Las celebraciones de la Eucaristía. (# 337 - 338).

10. La devoción a la Madre. (# 339 - 341).

11. La "Guía del Peregrino". (# 342).

12. La "Hoja de Compromiso". (# 343).

13. La Clausura del Cursillo. (# 344 - 345).

 

5 LA PROCLAMACIÓN DEL MENSAJE: NERVIO TEOLÓGICO DEL CURSILLO(# 346 - 442).


1. Las características de la proclamación kerygmática en el Cursillo.(# 346 - 354)

2. Las fases del Cursillo. (# 355 - 368).

3. El "Retiro" o pasos de preparación. (# 360 - 368).

4. Los pasos de la proclamación. (# 369 - 382).

5. La fase de desarrollo de la vida cristiana. (# 383 - 410).

6. La fase de proyección hacia el hombre y hacia el mundo. (# 411 - 442).

 

1. INTRODUCCIÓN

 

239 Puesto que el MCC intenta la evangelización de los ambientes a través de la conversión integral y progresiva del hombre, los tres días del Cursillo tienen mucha importancia; los que viven la experiencia de un Cursillos sienten, en general, una vivencia tan profunda, que el paso por un Cursillo marca, sin duda, toda su vida.

240 El Cursillo de Cristiandad es un maravilloso instrumento de evangelización, que toma a cada individuo tal como es, y le sitúa de ordinario en condiciones de colaborar con la acción de Dios, en comunión con los hermanos, con vistas a su constante promoción cristiana y evangelizadora.

241 Si un Cursillo influye tan profundamente sobre los que lo viven, el amor y respeto a los hermanos obliga a reflexionar constantemente sobre qué, cuánto y cómo debe decirse; sobre qué, cuánto, por qué y cómo debe hacerse, a fin de que el Cursillo produzca sus frutos y marque de por vida a los que pasan por él.

242 Esto se consigue, supuesta la Gracia de Dios y la libre opción del hombre, a través de la proclamación kerygmática del mensaje de la Verdad que salva.

 

2. EL CURSILLO DENTRO DE LA PASTORAL KERYGMÁTICA.

 

243 El Cursillo es una forma específica y concreta de la pastoral profética, en la línea del kerygma. En el MCC todo se desarrolla en clave kerygmática: el anuncio, el método, el estilo, el testimonio, el compromiso, todas y cada una de las fases del Movimiento.

244 Esto fue lo más novedoso del MCC, al irrumpir en la Pastoral de la Iglesia. Frente a un mundo donde el ser cristiano se concebía, en términos generales, como la simple aceptación intelectual de unos determinados contenidos, la proclamación kerygmática implicaba una respuesta libre, existencial, al anuncio de un Dios personal, encarnado, próximo, que mueve al cambio de la mente y del corazón: es una proclamación que compromete, que invita directamente a la conversión.

245 De ahí que, al tener que enmarcar el Cursillo, debamos hacerlo desde el ángulo del kerygma.

Kerygma es una palabra griega que, trasvasada sin modificaciones evolutivas a las lenguas modernas, significa proclamación, declaración, bando, pregón. Se encuentra repetida más de setenta veces en el Nuevo Testamento, como proclamación jubilosa e interpelativa del acontecimiento de salvación, realizada por Jesús. En los orígenes del MCC no se utilizaba la palabra, pero se cumplía su contenido. En "El cómo y el porqué", de los tiempos primeros, ya se dice que no entra, dentro de la metodología del Cursillo, exponer sólo "una serie de lecciones teológicas sobre las verdades de la fe, ni una enseñanza moral, ni tampoco un programa de conferencias sobre temas apostólicos... Se trata de una predicación dinámica, en estado incandescente, que tiene en cuenta que la doctrina no adquiere su plena significación sino en función de vida. La explosión del contenido vivo del cristianismo... entraña, en sí misma, la invitación personal a participar en esta vida".

246 Dentro del concepto de kerygma podemos distinguir principalmente cuatro elementos:

a) El anuncio, la proclamación de un mensaje, el nervio teológico del Cursillo, que se centra en el misterio de Jesús, el Salvador, e incluye el don del Espíritu, que nos dispensa su vida divina en y por la Iglesia, sacramento universal de salvación.

247 b) Una proclamación interpelativa, que dice relación directa y constante a la conversión. Todo anuncio Kerygmático tiende, directa e inmediatamente a provocar el deseo de un cambio, que impregne todo el campo de los criterios, de los comportamientos, de la vida. Si no palpitara en la proclamación ese objetivo de conversión, no se entraría en el terreno de lo Kerygmático.

248 c) Un estilo jubiloso, es decir, una manera de decir, con una convicción profunda, sentida, vivida; la seguridad y el gozo que da el sentirnos "como enviados de Dios, como si Dios mismo exhortara por medio nuestro" (2 Cor 5, 20). Ello conlleva:

1) una cierta solemnidad interior, derivada de la trascendencia del anuncio;

2) un tono sereno, comprometido, ajustado a las más profundas indigencias y aspiraciones de la persona humana; y

3) un estilo esperanzado, que nace del gozo del corazón -fruto del Espíritu Santo-, ante la convicción de que Dios nos ama.

249 d) Un anuncio que debe ser proclamado por testigos: la convicción con que se hace la proclamación debe transmitirse hecha vida. La proclamación se realiza desde el "testimonio de vida", que es "irradiación de la fe, la esperanza y la caridad" (LG, 31); no es sólo una afirmación ética, sino la exposición del acontecimiento salvador, que va transformando el corazón del creyente, con lo cual el anuncio adquiere un sello de autenticidad que ayuda a dar "clamor" de interpelación al kerygma.

250 Desde estas afirmaciones adquiere profundidad aquella definición tan reiterada: "Un Cursillo es la comunicación jubilosa del ser cristiano "; la proclamación del Mensaje de Salvación, hecha por testigos, con tono interpelativo, en orden a la conversión.

251 Y, desde esta perspectiva kerygmática, el Cursillo tiende a llenar los siguientes objetivos:

-un inicio de conversión, derivada de la presentación de un mensaje, que oriente y promueva todo el vivir cristiano;

-una opción totalizante, que evite la contradicción entre la vida ordinaria de la persona y su vida de fe;

-un eje existencial, que irradie su influencia sobre la vida ambiental - familiar, profesional, social del cursillista, según éste la ve plasmada en el testimonio de vida de los responsables; y

-un deseo de hallar una circunstancia comunitaria santificante que vaya promoviendo la conversión, y de la que se ha tenido un anticipo en la conjunción de todos los miembros del equipo responsabilizado de la realización del Cursillo.

 

 

3. CONDICIONES Y CONDUCTAS EXIGIBLES A LOS AGENTES DE LA PROCLAMACIÓN.

 

252 Al descubrir los requisitos y posturas propios de los dirigentes del Cursillo, citaremos principalmente EN y CPSNE. El dirigente del Cursillo, instrumento en manos del Espíritu Santo, es el agente principal de la evangelización... "No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo". La principal actitud del evangelizador es caer interiormente de rodillas, profundizar en un sentido de humildad y, sabiéndose mero instrumento bajo la acción discreta del Espíritu, "invocar constantemente, con fe y fervor, al Espíritu Santo, y dejarse guiar prudentemente por El, como inspirador decisivo de sus programas, de sus iniciativas, de su actividad evangelizadora".

253 El es el alma de la Iglesia. Él es quien

a) "actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por El";

b) "pone en sus labios las palabras que por sí solo no podrá hallar";

c) "explica a los fieles el sentido profundo de las enseñanzas de Jesús y su misterio"; y

d) "predispone el alma del que escucha, para hacerla abierta y acogedora de la Buena Nueva”. Los que de alguna manera actúan en un Cursillo no pueden aspirar más que a ser instrumentos dóciles en sus manos.

254 Los dirigentes del Cursillo, testigos con la palabra y con la vida

a) Por voluntad de Dios, la proclamación del mensaje ha quedado vinculada a la acción libre, voluntaria, instrumental de los hombres. El elemento humano, puesto al servicio de la Gracia, es el camino ordinario para la comunicación del mensaje cristiano; en el evangelizador debe vivir Cristo y deben encarnarse los valores cristianos, de forma que éstos no resulten ser sólo ideas bien trabadas.

255 Testigos: ésta es la palabra. Testigos por la palabra y por la vida. El Cursillo intenta iluminar toda la vida a la luz de todo el Evangelio. Tienen que ir en perfecta consonancia la palabra y la vida. La palabra es la pauta sobre la que se vacía la vida; la vida es la realización de la palabra, hecha transparencia. Cristo es, en definitiva, la Palabra Encarnada y Proclamada.

256 El carácter comprometido y comprometedor del Cursillo, agente de evangelización en la línea del kerygma, exige que la proclamación sea testifical. El Evangelio, anunciado sólo intelectualmente, de una manera académica, no estaría en el campo del kerygma. Para proclamar una fe viva, se necesita mucho más que ser profesionales de una ciencia teológica. Esta tarea debe ser encomendada a quienes sean "argumento plástico de la doctrina que proclaman, constructores eficaces de la verdad que salva, testigos experimentales de la trascendencia, hecha presencia y amistad y salvación".

257 b) Con respecto a la palabra del evangelizador, no podemos menos de recordar la forma de predicar del que fue modelo de todo evangelizador. "Mi palabra y predicación, decía san Pablo, no consistió en persuasivos discursos de sabiduría humana, sino en la manifestación del Espíritu y del poder, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios"(1 Cor 2, 4 y 5).

258 Es la Iglesia quien "envía a los evangelizadores. Ella pone en su boca la Palabra que salva; les explica el mensaje del que Ella misma es depositaría; les da el mandato que Ella misma ha recibido, y les envía a predicar". Pero, "a predicar no a sí mismos o sus ideas personales, sino un Evangelio del que ni ellos son dueños y propietarios absolutos para disponer de él a su gusto, sino ministros para trasmitirlo con suma fidelidad".

259 c) La palabra del testigo no es suya; será bastante con que él sea trasmisor de la palabra de quien le envió. El evangelizador no es amo, sino servidor de la palabra que hace libres. El predicador del Evangelio será aquél, que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmitir a los demás. No vende ni disimula jamás la verdad por el deseo de agradar a los hombres, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de aparentar. No rechaza nunca la verdad; no oscurece la verdad revelada, por pereza de buscarla, por comodidad, por miedo. No deja de estudiarla. La sirve generosamente, sin avasallarla".

260 De todo ello deducimos la necesidad de una constante formación en todos los dirigentes de un Cursillo.

261 d) ¿Qué decir y cómo decirlo? Los dirigentes del Cursillo habrán de adaptarse al hombre histórico, real: la evangelización pierde mucho de su fuerza y de su eficacia, si no toma en consideración al hombre concreto al que se dirige; si no utiliza su "lenguaje, sus símbolos; si no responde a las cuestiones que plantea; si no llega a la problemática específica de su vida", que puede ser de rechazo a la moral, de inconsciencia ante el pecado social, de anticlericalismo por la formación recibida.

262 La palabra del evangelizador, en un Cursillo, debe estar hecha de vida, de sinceridad, de seguridad, de valor, de audacia, de brillo, de júbilo.

263 Finalmente, creemos que su palabra debe ir ungida de esperanza. Y volvemos a Pablo VI: "Conservemos -dice- la dulce y confortable alegría de evangelizar... Y ojalá que el mundo actual... pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizador es tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo".

264 e) Hasta aquí nos hemos referido, directa o indirectamente, al testimonio de palabra. ¿Será éste suficiente? No. El testimonio de palabra que no se apoya en un testimonio de vida nutrida en la caridad -diría san Pablo- es "como bronce que suena o címbalo que retiñe" (1 Cor 13, 1).

265 Por eso los dirigentes conviene que consideren como dirigidas a ellos aquellas palabras de Pablo VI: "¿Creéis verdaderamente lo que anunciáis? ¿Vivís lo que creéis? ¿Predicáis verdaderamente lo que vivís? Hoy más que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condición esencial, con vista a una eficacia real de la predicación". Porque "el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio".

266 f) En la Exhortación sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, Juan Pablo II, dentro del capítulo dedicado a "la dignidad de los fieles laicos en la Iglesia-Misterio", destaca, con palabras luminosas, la vocación universal a la santidad, que no es llamada a unos privilegiados, sino invitación a todo hombre que llega a este mundo. Con este testimonio de vida será fácil que el dirigente, abra a Cristo las puertas del corazón del cursillista.

 

4. EL EQUIPO DE DIRIGENTES

 

267 Los dirigentes del Cursillo no son un conjunto de individualidades; para que su testimonio sea auténtico, deben tener sentido comunitario. Desde antes del Cursillo, habrán de sentirse Iglesia, edificar Iglesia, vivir la Iglesia en un testimonio comunitario: deben formar un equipo. Todos son uno: una pequeña comunidad, signo de fe, de esperanza y de caridad. Dentro del Cursillo el equipo es la Iglesia en tamaño visible, que va realizando la misión de la Iglesia universal.

268 No es suficiente que cada uno de los miembros del equipo dé buen ejemplo; es imprescindible que den testimonio de ser comunidad, a fin de despertar en los demás capacidad de asombro, cercanía de Dios, ansias de sentido comunitario, de acuerdo con la vocación personal de cada uno.

269 En el equipo de dirigentes se ensamblan laicos y sacerdotes, en perfecta armonía y complementariedad. El binomio sacerdocio-laicado halla en el Cursillo su cordial conjunción: hay entre ellos unidad de misión y diversidad de servicios. La coordinación y recíproca colaboración debe ser reflejo de la diferente función del sacerdote y del laico en la única misión de la Iglesia. Todos -sacerdotes y laicos- deben ser encarnación viva de la doctrina; todos deben exponerla de forma que penetre y enardezca las conciencias; todos deben conocer los resortes y piezas del método; todos -cada uno desde su ángulo- deben compartir conjuntamente la responsabilidad de la buena marcha del Cursillo.

270 Una unidad de criterios, de voluntades y de corazones; una común visión de la panorámica total del Cursillo, por el ensamblamiento de las visiones parciales; una programación eficaz de los objetivos concretos, compartida por todos; una corresponsabilidad solidaria -afectiva y efectiva- en la ejecución de los pasos del Cursillo, y una misma visión sobrenatural del testimonio de vida y de palabra, hacen que hombres y mujeres, sacerdotes y laicos, del equipo, se ensamblen para constituir eso: un equipo de dirigentes.

271 La unión hace la fuerza. "La fuerza de la evangelización quedará muy debilitada si los que anuncian el Evangelio están divididos entre sí... Si el Evangelio que proclamamos aparece desgarrado por querellas doctrinales, por polarizaciones ideológicas o por condenas recíprocas entre cristianos..., no se puede pretender que aquellos a los que se dirige nuestra predicación, no se muestren perturbados, desorientados, si no escandalizados". "Que todos sean uno, decía Jesús, para que el mundo crea" (Jn 17, 21).

272 No hay categorías, sino funciones distintas dentro del equipo. Al hablar de él, nos referimos a todos los que intervienen directamente en un Cursillo: "rollistas", auxiliares, personas de servicio, si las hay. Sobre todos recae la responsabilidad de la eficacia del Cursillo, y todos deben exigirse un testimonio de fe, de esperanza y de caridad. Cada uno cumplirá el servicio que le corresponda. El ser Coordinador no puede constituir una meta para un dirigente, sino la carga de una responsabilidad mayor. Algunos proclaman el mensaje en sus Rollos; todos deben proclamarlo con sus vidas.

273 Aunque no sea lo más importante del Cursillo, los Rollos son el cauce normal de que se vale el Espíritu, para trasmitir el mensaje y despertar el ansia de la vivencia y la convivencia cristiana. Lo esencial, para hacer una proclamación, es vivir y asimilar su contenido, aunque no por ello pueda nadie dispensarse del esfuerzo del estudio, y dejar a la improvisación lo que exige un correcto y detenido conocimiento: el mensaje merece ser tratado con dignidad y precisión, para ser proclamado con sinceridad, convicción y naturalidad.

274 Aunque todo dirigente habrá de guardar, dentro y fuera del Cursillo, la debida discreción sobre lo que en él ocurra, no es conveniente fomentar el "secretismo" ni la falta de naturalidad.

275 El sentido de responsabilidad obliga a que todo dirigente -laico o sacerdote-, a no ser por motivo grave, no llegue tarde al Cursillo, ni salga de él, ni se dispense de participar en todos los actos.

 

1. El Coordinador del Equipo.

 

276 Incumbe al Coordinador o Rector del Cursillo ser, juntamente con el Director Espiritual, el principal responsable del equipo, sin que ello suponga merma del sentido comunitario con los demás miembros del mismo.

277 Entre sus funciones hay que destacar el cuidar que el Cursillo se desarrolle en conformidad con las normas generales y los objetivos concretos, señalados en los esquemas de los Rollos, previamente aprobados. No puede olvidarse que el Coordinador viene a ser el eje de la estructura del Cursillo: cuando se refiere a la técnica y a la materialidad de su desarrollo, depende, en gran parte, de las dotes de prudencia y del espíritu sobrenatural del Coordinador.

278 Deberá evitar toda manipulación, todo afán de mando y toda decisión impensada y arbitraria, asumir la responsabilidad última en cada momento, y distribuir los servicios que pueda delegar en otros.

279 El Coordinador debe conocer toda la técnica del Cursillo, el objetivo que se debe perseguir en cada momento, los medios de que se dispone para lograrlo, y la realidad peculiar o fisonomía propia de aquel Cursillo concreto. Toda su labor podría quedar condensada en aquella norma escueta que se impuso san Pablo: "hacerse todo para todos, afín de ganarlos a todos para Cristo" (1 Cor 9, 22).

280 En la elección del Coordinador no debe influir ni su edad, ni su cultura, ni su facilidad de expresión, ni la antigüedad dentro del Movimiento (aunque todo ello debe tenerse en cuenta); sino su personalidad, que no es fuerza de argumentación dialéctica, sino disposición de comprender y facultad de convencer, más que con razones, por razón del modelo de vivirla y comunicarlas.

 

 

2. El Director Espiritual

 

281 Por el carácter con que fue ungido en su ordenación, el sacerdote tiene en el Cursillo un doble papel que realizar: una misión de magisterio, y otra, de dispensación de la Gracia.

282 En su función magisterial, deberá velar por los cimientos dogmáticos del mensaje que se proclama. La proclamación del mensaje habrá de hacerse teniendo presentes las notas derivadas de la línea kerygmática en que se desenvuelve el Cursillo.

283 En su función privativamente ministerial ha de ser instrumento para la dispensación de la Gracia a las conciencias y para la apertura de las conciencias a la Gracia.

284 En el Director Espiritual debe resplandecer el equilibrio pastoral, la fe en su ministerio, el espíritu de servicio permanente y el diálogo en la caridad, el respeto a la libertad del otro, la fidelidad al Magisterio, el testimonio de unidad con la jerarquía, y la actitud de vivir en profundidad el Cursillo, como ocasión del encuentro y amistad progresiva con el Señor.

285 Lo que afecta a "lo técnico" del Cursillo, no es incumbencia del Director Espiritual, sino del Coordinador, aunque éste deberá procurar el acoplamiento más perfecto y cordial con aquél.

286 Es lógico que, dentro y fuera del Cursillo, el sacerdote venga a encarnar lo que, sobre él, se dice en el Decreto sobre el Apostolado de los laicos:

-convicción jubilosa de que el derecho y el deber de la evangelización es algo común a todos los bautizados, sacerdotes y laicos, para edificación de la Iglesia;

-especial atención y participación fraternal con los seglares en los trabajos que se hacen en la Iglesia y por la Iglesia;

-representación de la misión recibida de la jerarquía en la acción pastoral;

-fomento de las relaciones de los seglares con los Pastores;

-adhesión fiel al espíritu y a la doctrina de la Iglesia;

-plena consagración a nutrir la vida espiritual y el sentido apostólico de                  los laicos;

-diálogo continuado, para la búsqueda de formas concretas, que puedan dar mayor eficacia a sus empresas apostólicas, dentro de la fidelidad a la finalidad y método del Movimiento;

-promoción del espíritu de caridad entre los miembros del Movimiento y en las relaciones con los demás movimientos y asociaciones.

 

 

3. Funciones de los demás dirigentes.

 

287 Independientemente de los Rollos que den, la función de todos los dirigentes del Cursillo es hacerse amigos de los cursillistas para hacerlos amigos de Cristo. Esta función se cumple fundamentalmente a base de:

-estar constantemente a su servicio,

-interesarse discretamente por su problemática,

-orientarlos en sus dudas o inquietudes,

-acompañarles en su caminar,

-ser testigos vivos de la presencia del Señor,

-hacerlos presentes ante el Señor en una oración confiada.

288 Por eso,

-aceptan con sencillez la confianza que la Iglesia ha depositado en ellos, y el compromiso de ser signos transparentes de la verdad que proclaman;

-saben que sobre ellos recae la búsqueda afanosa y esforzada de los mejores caminos, de la palabra más oportuna, de las raíces de los problemas que puedan angustiar a cada cursillista;

-tienen conciencia de haber sido elegidos para ser agentes de cambio, a fin de procurar adelantar la hora de Dios en cada uno, con el oportuno respeto a su libertad;

-se empeñan en dejarse poseer y actuar por la Palabra, que de alguna manera han de proclamar;

-se confían en la fuerza de las visitas al Sagrario, donde la oración se hace debilidad de Dios;

-viven fiados en la asistencia del Espíritu; -comprenden que todo su papel queda reducido a una palabra: servicio.

 

4. Preparación del equipo.

 

289 Insistimos en que "es de particular importancia la conciencia de que la labor formativa, al tiempo que recurre inteligentemente a los medios y métodos de las ciencias humanas, es tanto más eficaz cuanto más se deja llevar por la acción de Dios; sólo el sarmiento que no teme dejarse podar por el Viñador, da más fruto para sí y para los demás".

Pablo VI, dirigiéndose a los agentes de evangelización, escribía que "se hace necesaria una seria preparación., animados por la convicción, cada vez mayor, de la grandeza y riqueza de la Palabra de Dios. Quienes tienen la misión de trasmitirla, deben prestar gran atención a la dignidad, a la precisión y a la adaptación del lenguaje... Esta preparación, llevada a cabo con seriedad, aumentará en ellos la seguridad indispensable y el entusiasmo, para anunciar hoy día a Cristo".

290 Es necesaria una preparación próxima y una preparación remota. La remota, no sólo para ir conociendo y asimilando el contenido y los objetivos de los Rollos, sino también para incrementar la unión vital del evangelizador con Cristo, y para profundizar la adecuación de su vida a las exigencias de la Palabra. Sólo así, quienes deben cargar con las distintas proclamaciones, sabrán qué decir, cómo decirlo y con qué finalidad decirlo.

Dentro de esta preparación hay que destacar las reunionés de todo el equipo, las veces que se estimen necesarias; hay que ir haciéndose conjuntadamente a una técnica, a un clima, a un espíritu, que deben vivirse comunitariamente, con anticipación a la realización de la empresa común: así se alimentará "la confianza de que el que comenzó en vosotros la buena obra, la llevará a cabo hasta el día de Cristo Jesús" (Flp 1, 6).

291 Estas reuniones previas conseguirán:

-profundizar en el compromiso de su espiritualidad y testimonio de vida;

-planificar e incrementar la vida de oración y de sacrificios de cada uno de los miembros del equipo como tal;

-solicitar oraciones y sacrificios -las llamadas "intendencias" o "palancas"-,de personas y comunidades que respalden y obtengan de Dios la eficacia del Cursillo;

-aunar criterios y voluntades;

-habituarse a los Rollos, por el sistema que se estime más oportuno, y tener una visión panorámica de todo el Cursillo, por la concatenación y ensamblamiento de las visiones parciales;

-distribuir, dentro de la corresponsabilidad en la ejecución práctica de todo el plan apostólico, los servicios que debe prestar cada uno de los miembros del equipo; y, mediante todo ello,

-crear un clima de auténtico equipo, con estilo de Reunión de Grupo, que haga que los cursillistas puedan repetir, como en la Iglesia de los primeros tiempos: "¡Mirad cómo se aman!".

292 La preparación próxima no debe cesar ni dentro del mismo Cursillo, cuando el rollista, antes de iniciar su exposición, se dirige al Sagrario, para pedir al Señor palabras de eficacia, y ofrecerle los desvelos de su esfuerzo: "Pedid y se os dará" (Mt 7, 7).

293 Dentro de esta preparación próxima, hay que colocar las reuniones de equipo, por la noche, una vez terminadas las tareas de cada uno de los días del Cursillo, para

-detectar la actitud de los participantes;

-revisar la marcha del Cursillo, corrigiendo posibles descuidos y desviaciones; y

-programar y responsabilizarse de los distintos trabajos del día siguiente.

294 Hay que evitar que, en la reunión, pueda desvelarse cualquier confidencia, recibida de la sinceridad de un cursillista. Los dirigentes nunca pueden convertirse en jueces o directores cualificados de conciencia; son sólo instrumentos y testigos de las maravillas que va obrando la fuerza del Espíritu.

295 Todo dirigente, ya antes de ser designado miembro de un equipo, debe procurarse una adecuada, formación remota, a través de las Escuelas de Dirigentes; en teoría, y admitidas las excepciones ante casos razonables, sólo los miembros de la Escuela debieran ser llamados a participar en un Cursillo.

 

 

5. El respeto a la libertad.

 

296 El respeto a la libertad se entiende en la dimensión en que Pablo VI escribe su Exhortación sobre la evangelización del mundo contemporáneo: "Se oye decir que imponer una verdad. No es sino una violencia cometida contra la libertad religiosa.

Sería ciertamente un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evangélica y la salvación ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda haber -sin coacciones, solicitaciones menos rectas o estímulos indebidos-, lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esta libertad, a la cual se ofrece la elección de un camino que incluso los no creyentes juzgan noble y exaltante".

297 "¿O puede ser un crimen contra la libertad ajena proclamar con alegría la Buena Nueva, conocida gracias a la misericordia del Señor? ¿O por qué únicamente la mentira y el error, la degradación y la pornografía han de tener derecho a ser propuestas y, por desgracia, incluso impuestas con frecuencia, por una propaganda destructiva, difundida mediante los medios de comunicación social, por la tolerancia legal, por el miedo de los buenos y la audacia de los malos? Este modo respetuoso de proponer la verdad de Cristo y de su Reino, más que un derecho es un deber del evangelizador. Y es, a la vez, un derecho de sus hermanos recibir, a través de él, el anuncio de la Buena Nueva de la salvación.".

298 Hay que respetar, sin reservas ni cortapisas, la libertad del individuo; pero ello no llega a anular la libertad del que participa como responsable en un Cursillo. Nadie puede tomar como presión psicológica o como recorte de libertad la proclamación del mensaje, hecha con ardor y entusiasmo por quien, afanándose en vivir cotidiana y plenamente el Evangelio, se siente instrumento en manos del Señor, para que los demás lo conozcan, trasmitiéndoles así el júbilo que ha dado sentido a toda su vida.

 

 

5. LA TÉCNICA METODOLÓGICA EN EL CURSILLO

 

1. Pedagogía y Cursillo.

 

299 "Las técnicas de evangelización son buenas; pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu. La preparación más refinada del evangelizador no consigue nada absolutamente si El. Si El, los esquemas más elaborados sobre bases sociológicas o psicológicas se revelan pronto desprovistos de todo valor”. Pero El quiere utilizar las técnicas de los hombres en el plan de la Redención universal, para hacer que los hombres seamos corresponsables, a nuestra medida, en los planes salvíficos de Dios.

300 "Un Cursillo -se escribió ya en los primeros tiempos- no es una sugestión individual o colectiva, efecto de toda una serie de reacciones o resortes psicológicos. Ni es tampoco un sentimiento, una emoción o un entusiasmo religioso, carente de base doctrinal. Un Cursillo supone y exige, ante todo, una perfecta estructuración doctrinal, una sólida base dogmática, fundamento de toda convicción íntima y profunda, de la que brotará luego un criterio cristiano, empapado de verdades teológicas".

301 Existen evidentemente en el Cursillo unas técnicas metodológicas, que ayudan a crear un clima que facilita el encuentro con el Señor, orillando los escollos que pudieran impedir o retardar la llegada y aceptación del mensaje.

302 El riesgo de la técnica está en su desorbitación, en su inflación -el tecnicismo-; su valor estriba en la subordinación de los recursos de la pedagogía a la acción de la Gracia. La "técnica apostólica" sólo merece tal nombre, cuando se ajusta a su papel de instrumento de algo superior, sin lo cual nunca se lograría el objetivo pretendido. No podemos menospreciar o arrinconar los recursos de la pedagogía, ni pretender acotar o dirigir los caminos de la acción divina, ni caer en un activismo que hiciera caso omiso de lo sobrenatural.

303 Los Cursillos de Cristiandad quedarían desvirtuados si se prescindiera de su método propio. Sin su estrategia específica un Cursillo podría dar quizás resultados óptimos; pero no sería un Cursillo de Cristiandad. Hay que conjugar el valor instrumental de lo humano con el valor causal, decisivo, de lo divino.

 

 

2. La heterogeneidad

 

304 El Cursillo procurará siempre la heterogeneidad, tanto en el equipo de dirigentes como en los asistentes al Cursillo. Esta heterogeneidad es consecuencia lógica de la finalidad próxima del Movimiento, que intenta la vivencia de lo fundamental cristiano, común a todos. Todos son llamados a incorporarse a la comunidad de la única Iglesia.

305 La heterogeneidad es conjunción de la diversidad con la pluriformidad, dentro de la evangélica coincidencia de nuestro ser cristiano. Se trata de que, al tiempo que se proclama la solidaridad humana y la fraternidad cristiana, se haga la experiencia entrañable de aquello que se afirma.

306 "El Pueblo de Dios, por El elegido, es uno: un Señor, una fe, un bautismo. Es común la dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la filiación; común la llamada a la perfección; una sola salvación; única la esperanza, e indivisa la caridad. No hay, de consiguiente, en Cristo y en la Iglesia ninguna desigualdad por razón de la raza o de la nacionalidad, de la condición social o del sexo, porque 'no hay judío ni griego; ni hay siervo o libre; no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús'".

307 No debemos mantener Cursillos etiquetados: para jóvenes o para adultos, para catedráticos, para soldados o para obreros. La heterogeneidad del Cursillo es evidente aplicación de la unidad en la pluriformidad de la Iglesia.

 

 

3. El clima del Cursillo.

 

308 A la eficacia del Cursillo contribuye extraordinariamente la creación de un ambiente y un clima apropiados, cuya creación atañe ante todo al equipo de responsables.

309 El clima, en principio, se nos presenta como algo circunstancial y adjetivo. Es aquello que puede hacer agradable o estridente, atractivo o hiriente el hecho de participar en una reunión. En el caso del Cursillo, se adivina, al hablar del clima, que manejamos realidades que, aun siendo secundarias, expresan el grado de interioridad de la circunstancia, en quienes la viven.

310 No nos referimos al clima de oración o al clima de reflexión, tan propios del Cursillo, sino al clima de alegría y espontaneidad, que desemboca en la apertura, en la naturalidad, en la sinceridad, en la amistad.

311 En el Cursillo se gradúan los medios oportunos para que aflore este clima, procurando que brote espontáneamente, y se adapte a la fisonomía de cada entorno. Es indudable la importancia del valor de una distensión psicológica, que abra válvulas de escape, dentro de la vía de la normalidad.

312 Sentirse amigos y estar alegres son buenos aperitivos para la comprensión de la amistad con Dios y de la Buena Nueva de la Gracia. Desde el donaire al diálogo, desde el canto a la corresponsabilidad, desde un ambiente de sinceridad a una amistad comunitaria.

 

4. Contactos personales: convivencia y diálogo.

 

313 Entre las principales funciones de cada uno de los miembros del equipo de un Cursillo, está su apertura a la convivencia y al diálogo con cada uno de los cursillistas.

314 En el Cursillo se da una convivencia, en la que el dirigente "se abre como amigo, sin querer averiguar diplomáticamente, taimadamente, la situación espiritual del cursillista. Sólo la vía la amistad sincera ofrecerá válvulas para la apertura y el diálogo eficaz. Aquí la técnica está hecha de oportunidad, de delicadeza, de tacto, de sentido apostólico".

315 En el diálogo personal no se intenta solucionar los problemas en un terreno moralizante, sino comunicar criterios eficaces y válidos, sobre la base de la sinceridad humana y de la amistad cristiana, para la estructuración de toda una vida -la de cada uno-que ha de proyectarse para mucho más lejos que la limitada duración de un Cursillo.

316 En el dialogo personal la "labor de pasillo" tiene características peculiares en cada uno de los tres días del Cursillo:

-en el primero, se intenta conocer mejor al cursillista;

-en el segundo, desbloquearle de sus prejuicios, adecuando a sus circunstancias individuales la verdad proclamada;

-en el tercero, programar su inserción en los ambientes propios.

317 Esta evangelización, de persona a persona queda canonizada en la Evangelii Nuntiandi, sin que ello merme validez e importancia a la proclamación colectiva. "El Señor, dice Pablo VI, la practicó frecuentemente, como lo prueban las conversaciones con Nicodemo, Zaqueo, la Samaritana, Simón el fariseo. ¿Hay otra forma de comunicar el Evangelio, que no sea la de trasmitir a otro la propia experiencia de fe? La urgencia de comunicar la Buena Nueva a las masas de los hombres no debería hacer olvidar esta forma de anuncio, mediante la cual se llega a la conciencia personal del hombre, y se deja en ella el influjo de una palabra, verdaderamente extraordinaria, que recibe de otro hombre".

318 Y no cabe que uno invoque, para evadirse de esta tarea, su ineptitud, su inhabilidad, su inutilidad. La Exhortación Christifideles Laici le contestaría que "Dios llama a cada uno en Cristo por su nombre, propio e inconfundible". A cada fiel laico."se le ha confiado una tarea original, insustituible e indelegable". Se trata de "un apostolado siempre y en todas partes provechoso, y, en ciertas circunstancias, el único apto y posible"; una forma de apostolado a través de la cual "la irradiación del Evangelio puede hacerse extremadamente capilar, constante, incisiva".

 

5. Los grupos en el Cursillo.

 

319 Para favorecer este espíritu de convivencia y de diálogo, fundado en la amistad, los cursillistas son distribuidos en pequeños grupos (o decurias); en cada uno de ellos se inserta alguno de los miembros del equipo.

320 Dichos grupos son a manera de pequeñas comunidades. Entre sus finalidades podrían destacarse el

-facilitar una convivencia más cordial y afectiva;

-fijar la doctrina proclamada en cada Rollo;

-abrir ventanas a la apertura y a la amistad;

-iniciar la vivencia del espíritu comunitario.

El dirigente o los dirigentes son, en esos grupos, lo que la levadura a la masa: toda ella puede quedar transformada por sólo el contacto con el fermento.

321 Puede que los grupos, el primer día, sean sólo elementales núcleos de trabajo; pero es probable que, al finalizar el Cursillo, se hayan convertido en células de otras tantas comunidades de fe y de amor.

322 Al final de cada día, se tiene una reunión conjunta de los distintos grupos. En ella,

-se exponen los resúmenes o comentarios vivenciales sobre los Rollos del                día;

-se convive la actitud con que cada grupo ha vivido la jornada;

-se clarifican los puntos que, en cualquiera de los Rollos del día, hayan podido quedar incompletos o confusos;

-se facilita la apertura y la integración de los grupos, lográndose que, en el último día reine en el Cursillo un auténtico espíritu comunitario.

No es momento para las discrepancias, sino para la comunión.

 

6. Duración del Cursillo, orden de los Rollos y horarios.

 

323 Se estableció, desde los orígenes, que el Cursillo tenía la duración de una noche y tres días completos. La experiencia de muchos años avala que éste es el tiempo necesario y suficiente para alcanzar los objetivos generales del Cursillo.

324 Los horarios tienen su importancia para el recto desarrollo del Cursillo. Los hombres tenemos nuestras limitaciones físicas, psíquicas y emocionales. No se puede imponer una uniformidad en los horarios, si bien, al confeccionarlos, se habrá de dejar lugar para los tiempos libres, los diálogos personales y las horas necesarias para el descanso.

325 Ofrecemos el siguiente orden en las Meditaciones,

 

Rollos y celebraciones: Primera noche:

-ROLLO PRELIMINAR

-RETIRO, que consta de

-Meditación: CONÓCETE A TI MISMO

 

Primer día: PROCLAMACIÓN

-Meditación: LAS TRES MIRADAS

-Rollo: IDEAL

-Rollo: GRACIA

-Rollo: LOS LAICOS EN LA IGLESIA

-Rollo: FE

-Rollo: PIEDAD

-Intervención del Coordinador, centrando el día

-Celebración de la EUCARISTÍA

-Reunión conjunta de los grupos

-Oraciones de la noche.

 

Segundo día: DESARROLLO DE LA VIDA CRISTIANA

-Meditación: LA FIGURA DE CRISTO

-Rollo: FORMACIÓN

-Rollo: SACRAMENTOS

-Rollo: ACCIÓN

-Rollo: OBSTÁCULOS A LA VIDA DE GRACIA

-Rollo: DIRIGENTES

-Intervención del Coordinador, centrando el día

-Celebración de la EUCARISTÍA

-Reunión conjunta de los grupos

-Oraciones de la noche,

 

Tercer día: PROYECCIÓN HACIA EL HOMBRE Y EL MUNDO

-Meditación: EL MENSAJE DE CRISTO

-Rollo: ESTUDIO Y ANIMACIÓN CRISTIANA DE LOS AMBIENTES

-Rollo: VIDA CRISTIANA

-Rollo: COMUNIDAD CRISTIANA

-Rollo: GRUPO Y ULTREYA

-Reuniones de Grupos

-Celebración de la EUCARISTÍA

-CLAUSURA

 

7. La oración en el Cursillo.

 

326 Al Cursillo podría aplicársele una frase de Pablo VI: La Iglesia es una sociedad de oración. Le es esencial a la Iglesia una actitud de oración.

¿Qué sería de la Iglesia sin ella?

En la órbita de Cursillos ha tenido fortuna aquella frase: "Hablar a Dios de los hombres, antes de hablar a éstos de Dios". La oración es el medio principal, de orden sobrenatural, sobre el que descansa el éxito del Cursillo. Ora intensamente la comunidad cristiana o parte de ella, antes y durante el Cursillo; oran, desde el momento de su designación, los dirigentes del equipo, acudiendo en todo momento a la oración, para resolver sobre la marcha, los problemas y dificultades que vayan surgiendo.

327 Frente a tendencias horizontalistas y desacralizadoras, las gentes del Cursillo

-tienen -deben tener- fe en la oración;

-creen -deben creer- en el poder insustituible de la oración;

-saben -deben saber- que de ella depende la eficacia para la conversión, que Dios da a los que la piden.

El equipo de dirigentes enseña a rezar, rezando.

328 Y -lo que es más importante- cada responsable y todo el equipo oran porque sienten necesidad de la oración antes, durante y después del Cursillo. Desde antes del Cursillo, el equipo es una comunidad de oración y, poco a poco y a medida que se va desarrollando el Cursillo, también éste se transforma en una comunidad de oración. Normalmente, al comienzo, ese pequeño grupo de oración está formado sólo por el equipo de responsables; pero el testimonio del equipo y la doctrina proclamada harán que aquella comunidad crezca hasta integrar a todos los cursillistas.

329 A pesar de que la oración en común tiene la eficacia especial prometida por Cristo, debe quedar claro -ha dicho Pablo VI- que el sentimiento religioso puede flaquear por falta de dos características indispensables en la oración: la interioridad y la individualidad. Hay que intensificar la oración personal, interiorizada. La oración individual evitará la práctica puramente formal y el posible ritualismo exterior de la oración colectiva. "Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta, y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre que ve en lo escondido, te lo pagará" (Mt 6, 6).

330 Cada día del Cursillo se inicia con las oraciones comunitarias de la mañana, ofreciendo al Señor el día que se estrena.

331 A partir del Rollo de Sacramentos, el centro del Cursillo se traslada al Sagrario. Se procurará que se hagan frecuentes Visitas al Señor, espontáneas y vivenciales, individualmente y por grupos. Se intentará, sin ningún género de coacciones, que los cursillistas, siguiendo el ejemplo de los dirigentes, "se atrevan" a hablar confidencialmente con Cristo. En torno al Sagrario, el Cursillo llega a adquirir su dimensión específica. Desde allí el cursillista se sentirá impulsado a hacer, particular y colectivamente, "otro tanto", dialogando y confiando sus cosas al Señor. Y, poco a poco, el Cursillo se irá transformando en auténtica comunidad de oración. Estas visitas

-ayudan a la integración de unos con otros;

-unen los corazones en un mismo afán;

-fomentan la verdadera amistad cristiana;

-fraguan comunidad al hacer propio el problema del hermano;

-hacen tomar conciencia de nuestra cercanía a Cristo, y del espíritu que va aflorando a la superficie del Cursillo.

332 Las oraciones de la noche, a los pies del Señor, pondrán fin a cada jornada. En ellas conviene insertar un breve examen de conciencia, que puede versar, por vía de ejemplo, sobre las actitudes de los participantes en el Cursillo ante la exposición de la Meditación y de los distintos Rollos del día.

333 Además, el Cursillo se apuntala sobre una comunidad o unas comunidades orantes que, fuera del Cursillo y a distancia, sienten la responsabilidad de las palabras de Pío XII en la Encíclica sobre el Cuerpo Místico: "Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante: que la salvación de muchos depende de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo”. Las oraciones y sacrificios a favor del Cursillo que, en el estilo cursillista, se conocen con la denominación gráfica de "intendencias" (o "palancas"), son decisivas para su éxito espiritual.

334 Es positivo que se comunique a los cursillistas la presencia espiritual de estas comunidades orantes, dando como normal que los hermanos oren y se sacrifiquen por los hermanos, aunque no los ¿conozcan, al saber, por experiencia propia, la trascendencia de esta actitud en orden a la conversión. Tales comunidades, dentro del misterio de la Comunión de los Santos, vienen a ser un testimonio de la posibilidad y de la trascendencia de nuestro cristianismo en cualquier rincón de la tierra y de que Dios sigue haciéndose presente en la historia a través de núcleos de personas que viven el Evangelio y se desviven por un mundo mejor.

 

8. La celebración del Sacramento de la Penitencia.

 

335 Es natural que, principalmente después del Rollo de "Sacramentos", se prevean tiempos para la reflexión, a fin de que los cursillistas que lo deseen puedan acercarse responsablemente al Sacramento de la Penitencia. "Sería insensato, además de presuntuoso, querer prescindir arbitrariamente de los instrumentos de Gracia y de salvación que el Señor ha dispuesto, y, en su caso específico, pretender recibir el perdón prescindiendo del sacramento instituido por Cristo, precisamente para el perdón".

336 Nosotros podemos y debemos planificar la proclamación del mensaje, sin excluir de él el Sacramento de la alegría y la alianza; pero la hora de la conversión viene señalada por la Gracia de Dios y la libre voluntad del hombre, que habremos de respetar cuidadosamente. Es este respeto a la libertad del otro, rectamente entendida, lo que nos mueve a reconocer que cada cursillista ha de acercarse al Sacramento de la Penitencia cuando así lo desee. A nosotros incumbirá rezar con fe, esperar con confianza y alentar con discreción, invitando, animando, presentando la propia experiencia...

 

9. Las celebraciones de la Eucaristía.

337 La Eucaristía es "Sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual", "fuente de vida de la Iglesia, a la cual hace vivir y crecer", "fuente y cima de toda la vida cristiana".

338 La Eucaristía es el centro de la vida durante los tres días del Cursillo; todo en él tiende a crear en los cursillistas conciencia de que luego, en el "cuarto día", la Eucaristía deberá seguir siendo el centro de su vida, su encuentro con el Señor, el encuentro en la comunidad de los hermanos. Las celebraciones eucarísticas deben ser diaria y diligentemente preparadas, a fin de que sean intensamente vividas

 

10. La devoción a la Madre.

 

339 La Virgen fue quien apuntaló, desde sus mismos orígenes, el MCC. No es extraño que sintamos por Ella -Madre del Redentor, Madre de la Iglesia, "signo de esperanza cierta y de consuelo para el peregrinante Pueblo de Dios"- singularísima devoción.

340 Es verdad que en el Cursillo no se le dedica ningún Rollo; pero también es cierto que durante todo el Cursillo ella va emergiendo en no pocos de los Rollos, en muchos actos de oración -entre ellos el Rosario- y en todos los momentos decisivos del Cursillo.

341 Siguiendo la exhortación del Vaticano II, el Cursillo se abstiene "tanto de toda falsa exageración cuanto de una excesiva mezquindad de alma al tratar de la singular dignidad de la Madre de Dios". Sabe que "los oficios y los privilegios de la Santísima Virgen siempre tienen por fin a Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad". Y recuerda "que la verdadera devoción no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, y nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre.

 

11. "La Guía del Peregrino"

 

342 En un ambiente de oración, no sólo individual sino también comunitaria, no sería pedagógico vernos privados de una publicación que contenga algunas fórmulas de plegarias, que puedan ser recitadas conjuntamente en el Cursillo, y para que, después del Cursillo, tanto para la oración particular como para los actos colectivos, puedan encauzar momentos de oración.

 

12. La "Hoja de Compromiso"

 

343 Nuestra actitud ante el Señor en el constante encuentro con los hermanos, se concreta en un compromiso de honor con El, según las posibilidades, la vocación y los carismas de cada uno, a base de utilizar los medios concretos para hacer realidad, día tras día, el ideal jubiloso de nuestro hacer cristiano. Dentro de esta finalidad se inserta la "Hoja de compromiso".

 

13. La Clausura del Cursillo.

 

344 La Clausura es un acto de gozo íntimo y de servicio a la Iglesia, en la que la comunidad orante del Cursillo se reúne con los nuevos hermanos, para compartir una experiencia común -el misterio de comunión en Cristo-y el particular compromiso ante el mundo. Los "nuevos" detectan los pasos del caminar de quienes apuntalaron su "aventura"; los veteranos se asombran otra vez al ver "las cosas mayores" que ha ido obrando el Señor.

345 Son cometidos propios de la Clausura:

-ofrecer a los nuevos cursillistas la oportunidad de dar su primer testimonio de disposición al cambio;

-presentarles el testimonio vivo y esperanzado de una comunidad cristiana;

-facilitar el primer contacto con el mañana, aumentando la ilusión, la entrega, el amor, ante el futuro que se abre en sus vidas;

-servir de estímulo renovador para todos los participantes;

-dar un sentido eclesial a todo el Cursillo, en el encuentro jubiloso con los hermanos.

 

6. LA PROCLAMACIÓN DEL MENSAJE: NERVIO TEOLÓGICO DEL CURSILLO

 

1. Las características de la proclamación kerygmática en el Cursillo.

 

346 Un Cursillo es, principalmente, la proclamación de una doctrina. Supone y exige, por tanto, una estructuración, una sólida base dogmática, de la que luego brotarán criterios que descenderán a la realidad de la vida.

347 Las distintas proclamaciones que se hacen en el Cursillo, ha recibido, desde los comienzos del Movimiento, el nombre popular y coloquial de "Rollos", palabra intencionadamente escogida para evitar el regusto académico de una conferencia o de una lección. Aunque los Rollos no lo son todo en el Cursillo, constituyen una de sus piezas esenciales: en ellos está contenido el cuerpo doctrinal del Cursillo, que fundamenta el fondo y el estilo de nuestra espiritualidad cristiana, son el cauce para el logro recto, consciente y convencido de lo esencial: la vivencia.

348 Las varias proclamaciones del Cursillo deben reunir determinadas connotaciones, que pueden hallarse desparramadas en el capítulo, y que resumimos conjuntamente aquí:

-Los Rollos deben ser la proclamación no de una verdad académica y especulativa, sino de una verdad operante, dinámica, que se vive o se intenta vivir esforzadamente. Es el llamamiento a "un nuevo sistema de vida ";

349 -los Rollos deberán presentar la verdad de forma encarnada en las personas y circunstancias concretas en que se realiza el Cursillo, a fin de facilitar una respuesta de cambio; de ahí que toda proclamación deba hacerse no por "profesionales ", sino por aquellos que, de una u otra forma, han respondido a la llamada del Señor Jesús;

350 -la proclamación del mensaje debe hacerse en tono jubiloso, impregnado de fe viva, de optimismo, de esperanza, como corresponde a quienes sienten la presencia interpelativa del señorío de Jesús;

351 -habrá de despertar una opción totalizante: el espíritu del Evangelio debe impregnar todas las dimensiones de la vida; sin embargo, no se trata de vaciar en cada Rollo toda la doctrina cristiana, sino de exponer lo esencial para provocar el encuentro personal con Cristo;

352 -desdicen de cuanto llevamos afirmado, tanto las falsas humildades como las petulancias que desvían la intencionalidad del Cursillo; en todo Rollo habrá dé resplandecer la sencillez, la naturalidad, la autenticidad de una vida que, teniendo la audacia de ser vivida siente el santo rubor de ser expuesta ante los demás;

353 -al exponer el testimonio de las vivencias, se tendrá en cuenta que se incluyan preferentemente las comunitarias, eligiendo entre éstas las marcadamente temporales, que se dan en la vida ordinaria de un laico comprometido;

354 -los Rollos pueden y deben mantenerse en una postura vigilante de revisión, aunque respetando cuidadosa-mente la fidelidad al carisma fundacional y al cuerpo de doctrina que en cada momento se revela. Esta posible revisión no debe efectuarse arbitraria e independientemente, sino de forma reflexiva, responsable y coordinada, "con temor y temblor" (1 Cor 2, 3).

 

2. Las fases del Cursillo

 

355 El proceso metodológico del Cursillo supone unas fases concretas, que se habrán de mantener, a fin de conformar nuestros esfuerzos a los postulados que una larga experiencia estima recomendables, derivados de la teología, de la psicología y de la pedagogía.

356 Cada uno de los Rollos y momentos del Cursillo tiene su objetivo específico, cuya trascendencia no se notará hasta que, concluido el Cursillo, se alcance la finalidad propia del mismo.

357 Los diferentes temas que se exponen en el Cursillo están engarzados dentro de unas fases prácticas, de forma que el Cursillo constituye una verdadera creación pedagógica, una obra de arte, como una pieza musical que, con una armonía de fondo, va sorprendiendo y desarrollando la canción que da al hombre el sentido y la alegría de Jesús. Por eso, interesa conocer la concatenación, las fases del Cursillo.

358 A pesar de ello, en el Cursillo no se dan esas fases de forma inalterable y rígida. Entre otras razones, porque no se pueden señalar horas a la Gracia de Dios y a las libres opciones de los hombres.

359 Con esta salvedad, podemos distinguir, en el Cursillo, cuatro pasos distintos; en cada uno de ellos se puede adivinar aquel objetivo último, con que Jesús inicia la predicación de su mensaje: "Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1, 15):

a) el "Retiro" introductorio, en la primera noche y principio del primer día;

b)la proclamación básica de la fe cristiana, que se ofrece a lo largo del                   primer día;

c) el desarrollo de la vida cristiana, objetivo del segundo día; y

d) la proyección de esta vivencia cristiana hacia el hombre y el mundo, en torno al cual se centra el tercer día.

La conversión es el objetivo de todos y cada uno de los momentos y fases del Cursillo; la conversión no puede ser programada, pues es Gracia y libertad entrelazadas: no podemos fijar tiempos a la acción de Dios, si bien repetimos que todo el Cursillo -no sólo alguna de sus fases- se ordena a la conversión.

 

3. El "Retiro" o pasos de preparación

 

360 Antes de hablar del "Retiro", debemos hacer referencia al ROLLO INICIAL, que, es una charla de recibimiento cordial y sincero a los cursillistas; a un tiempo es el saludo de bienvenida del Coordinador y la apertura del Cursillo, especificando qué es, para qué es, para quiénes es, y cómo se dará el Cursillo. Los objetivos del Rollo son:

1) despertar el interés por el Cursillo;

2) aminorar, en cuanto se pueda, las tensiones psicológicas propias de aquellos momentos;

3) colmar la curiosidad ante lo desconocido que se va a vivir; y

4) procurar una colaboración amigable a algo que puede ser definitivo en las vidas de los participantes.

361 EL RETIRO, que se debe desarrollar dentro de un clima de silencio, que ayude a una concentración interior, está compuesto esencialmente por tres elementos, en forma de Meditaciones. Las dos primeras se exponen en la primera noche del Cursillo; la tercera, en la mañana siguiente.

362 CONÓCETE A TI MISMO. Con la primera Meditación se inicia el itinerario pedagógico del Cursillo. Su objetivo es despertar la conciencia del cursillista, a base de una parada, en la que pueda analizar su ayer. Es una llamada a la autenticidad reflexiva y sincera. Tiene que evitar un sentido moralizante. Se trata de que el cursillista se enfrente a su propia realidad, tan distinta y distante de lo que pretende aparentar ante los demás, para iniciar una apertura hacia una posibilidad de cambio. Habrán de evitarse los tonos dramáticos que quemarían etapas, al pretender lograr más de lo que, en aquellos instantes, es lógico esperar.

 

363 EL PADRE MISERICORDIOSO. La segunda Meditación quiere iluminar de esperanza las inquietudes que haya podido suscitar la Meditación anterior. Después de la presentación cruda de uno mismo, es interesante hacer la presentación de Dios

364 Se habrán de desmontar las posibles falsas imágenes, que cada uno se haya formado de un Dios a su manera, para mostrarle, a base de la parábola evangélica, como Padre ansioso que está a la espera de introducirnos en su casa, de hacer fiesta por nuestro retorno; olvidándose de todo, nos trata como a hijos. Es el retrato del corazón de Dios, "rico en misericordia".

365 Se habrán de evitar desenfoques, ante las posibles disgresiones sobre la vida irregular del hijo pródigo o las mezquindades del hijo mayor; estas disgresiones -en sí interesantes- podrían distraer, en aquel momento, de la concentración sobre el objetivo principal de la Meditación: Dios es Padre que ama, que espera, que acoge., que festeja la llegada del hijo que vuelve.

 

366 LAS TRES MIRADAS. La mañana del primer día del Cursillo se abre con la tercera Meditación: LAS TRES MIRADAS. Dios Padre se ha acercado a nosotros; este encuentro deberá transparentarse en todas las proclamaciones de este día: "Quien me ve a Mí, dice Jesús, ve al Padre". De esta afirmación cabe deducir que, como mira Jesús, mira el Padre. Mirar es fijar deliberadamente la vista. En el mirar hay una intención que, en el caso de la mirada de Jesús, es un designio de amor.

367 "Las tres miradas" añaden a la proclamación del amor de Dios la constatación de que el hombre puede libremente rechazarlo: es el riesgo que dimana del misterio de la Gracia y la libertad. Por eso se descubren tres distintas posturas, adoptadas en otras tantas escenas evangélicas, a través de tres distintas miradas de Jesús: al joven rico, encadenado a sus conveniencias; a Judas, víctima de sus ideologías; a Pedro, confiado en sus suficiencias. El cursillista se ve invitado a definir su actitud ante el Cristo que le mira, al tener que preguntarse cómo le ve ahora.

368 Es una meditación que completa las dos anteriores, y enfoca la respuesta a las proclamaciones que se harán a lo largo de la jornada. Su objetivo es iluminar todo el día con la persona de Jesús, que está mirando, desde tres posibles vertientes, según la disponibilidad respecto a Él: su mirada responde a la de cada uno. Lo importante es destacar las infinitas distancias de cada uno entre la actitud de Cristo y la de cualquiera de los hombres, incluso la de los cualificados como "buenos", aquí representados por el hijo mayor.

 

4. Los pasos de la proclamación.

 

369 IDEAL. El primer Rollo, sobre el IDEAL, contiene la proclamación de la grandeza del hombre. Su objetivo es concienciar al cursillista sobre su realidad de persona humana, y

despertar el deseo de un ideal "de altura", con el que dará sentido digno a su vida. Un ideal de altura centra, libera, realiza, dignifica, ilumina, alienta al hombre. Sin un ideal el hombre se siente insatisfecho, frustrado, vacío, todo a su alrededor cruje y se tambalea". El hombre busca su felicidad en falsos valores que, lejos de saciar sus ansias, abren en él nuevos deseos insaciables, que le provocan un sentido de frustración y una realidad de esclavitud. Necesita un ideal que le realice en plenitud.

370 El Rollo no ofrece una estricta antropología cristiana; trata sólo del hombre en su condición natural, aunque abierto a lo trascendente. Sin embargo, la experiencia constata que no sólo se abre camino a la proclamación de la Gracia, sino que, además, se evita una desnaturalización de la persona humana. El Rollo es una llamada a ser hombre, modo supremo de nuestro encuentro con El.

 

371 LA GRACIA. La siguiente proclamación se centra en la dignidad del hombre cristiano. En el Rollo sobre LA GRACIA, que caracteriza todo el cursillo, se subraya la autodonación de Dios al hombre, medio supremo de nuestro encuentro con El. Es la proclamación del amor de Dios y su deseo de comunicarse al hombre.

372 Son objetivos del Rollo sentar los cimientos de la vivencia de lo fundamental cristiano; señalar que la Gracia nos abre al encuentro con Dios y los hermanos, en un mundo nuevo, de realidades insospechadas, en el que sólo Dios puede llenar el vacío del alma. Dios es Alguien cercano, que irrumpe en la vida del hombre, hecho hijo del Padre, hermano de Jesucristo, templo del Espíritu Santo, en vida comunitaria con todos los hombres hermanos. Sólo Dios puede llenar el vacío del alma del hombre. Podemos caminar orgullosos, confiados, porque Dios -su Gracia- vive en nosotros, dinamizándolo todo.

373 La imagen del agua -bíblica cien por cien- ayuda a explicar analógicamente muchos aspectos de esta "invasión" de Dios en nosotros. La imagen -como toda imagen-tiene el riesgo de entender la Gracia como "una cosa", que se da y se quita; pero el riesgo se evita insistiendo en que, siendo una realidad espiritual, la Gracia es encuentro vital con Dios, es presencia de Dios, que colma nuestros más profundos anhelos de superación. El Rollo es una llamada a ser hombre cristiano.

 

374 LOS LAICOS EN LA IGLESIA. La tercera proclamación se hace en el Rollo de LOS LAICOS EN LA IGLESIA. En él se confirma la llamada a ser hombre cristiano, ahora dentro de esta comunidad, que es la iglesia.

375 Los objetivos que se intentan son:

1) Acercarnos al "misterio de la Iglesia" para tomar conciencia, amorosa y comprometida, de ser Iglesia, miembros vivos y operantes de la misma; ello conlleva un sentido de corresponsabilidad comunitaria;

2) mostrar nuevamente el amor de Dios, al no dejarnos aislados y solitarios, sino integrados en la; asamblea de sus hijos;

3) anticipar los fundamentos teológicos de la función del laico dentro de la misión de la Iglesia.

376 El campo propio de laico, colocado en el corazón del mundo y a la guía de las tareas temporales, es el mundo vasto y complejo de la familia, del trabajo, del sufrimiento, de la política, de lo social, de la economía, de cultura en general (Cf. EN, 70).

377 La doctrina del Concilio recoge diversas imágenes de la Iglesia; entre ellas se desarrollan dos:

1) la de 'Pueblo de Dios, al que Dios convoca, asiste y marca un destino: una imagen que ayuda principalmente a comprender el sentido peregrinante de la vida cristiana y el dinamismo de la Iglesia en la historia;

2) la de Cuerpo Místico de Cristo, que expresa la participación del cristiano en la vida del "Cristo total", y la solidaridad en la fraternidad de todos los miembros, vitalizados por Cristo, Cabeza de este Cuerpo. Esta imagen del Cuerpo Místico ha sido fundamental en el origen e historia de Cursillos, y no ha perdido su fuerza de revelación.

378 Se trata de un aspecto de la "radical novedad cristiana", de que habla Juan Pablo II en su Exhortación sobre el laicado: "En virtud de la Gracia, los cristianos viven la Comunión de los Santos: son sarmientos radicados en Cristo, la verdadera vid, convertidos por El en una realidad viva y vivificante" que los transforma, por la Gracia del Espíritu, en "hombres nuevos". La imagen de la vid y los sarmientos "da luz no sólo para comprender la profunda intimidad de los discípulos con Jesús, sino también la comunión vital de los discípulos entre sí: todos son sarmientos de la única VID".

379 FE. ¿Qué le exige al cursillista esta maravilla del Plan de Dios, expuesto en las tres proclamaciones del día? La respuesta se da en un monosílabo: FE: la aceptación del plan de Dios. Al Dios que ofrece su autodonación al hombre en virtud de la Gracia, merecida por Jesucristo, en el seno de la Iglesia, el hombre responde como una aceptación total, confiada, gozosa, en la que no sólo se incluye el asentimiento de la inteligencia a la revelación de Dios, sino también la adhesión vital, el seguimiento de Cristo, el compartir su causa y su suerte.

380 Hay que sintonizar la Gracia de Dios con la libertad del hombre. Aunque Dios sale al encuentro del hombre, no se llega al abrazo, si el hombre no sale al encuentro de Dios. Se hace precisa la humildad. Se hace precisa la oración, fundamentada en el encuentro y trato y amistad con Dios, con el Cristo amigo. En virtud de la Comunión de los Santos, la oración de los hermanos -lo que coloquialmente llamamos "intendencia" o "palanca” puede despertar y avivar nuestra vida de fe. La aventura cristiana es lo más fascinante que se puede vivir: todos con todos; todos para todos.

381 Objetivo de este Rollo es la convicción jubilosa de la posibilidad dé la vida de Gracia, que impregna toda la vida del creyente. "Ya comáis, ya bebáis, o hagáis cualquier cosa, hacedlo todo para gloria de Dios" (1 Cor 10,31).

382 Con este Rollo se concluyen las tres grandes proclamaciones del día: la llamada a ser hombre ("Ideal"), la llamada a ser hombre cristiano ("Gracia"), y la llamada a ser hombre cristiano en una comunidad ("Iglesia").

 

5. La fase de desarrollo de la vida cristiana.

 

383 PIEDAD. El mensaje del primer día del Cursillo se concluye con el Rollo de PIEDAD. Con él se pueden desvanecer posibles bloqueos y abrir caminos, que sólo serán nuevos porque se verán como posibles.

384 Objetivos propios de este Rollo son:

1) Deshacer erróneas concepciones sobre la vida cristiana;

2) proclamar que la Gracia debe vivirse de un modo consciente, creciente y compartido, dentro de la vía de la normalidad;

3) fundamentar el "nuevo" sistema de vida, sobre el mandamiento del amor;

4) procurar que el cursillista perciba que la santidad es asequible a todos.

385 El cursillista se ve en el trance de ir tomando una opción, y seguramente no llega a adivinar la forma de lograr el cambio que debe operarse en su vida: la descripción de las falsas posturas de la piedad ayudará a clarificar ideas y a apuntalar posturas. La piedad no puede ser

-ni un individualismo egoísta, para "salvarse de algo";

-ni un formulismo rutinario para cubrir las apariencias de una vida interior que no existe;

-ni un fariseísmo hipócrita de quien se sirve de la religión para fines bastardos.

386 La auténtica vida de Piedad es la fe llevada coherentemente a sus últimas consecuencias, impulsada por el Amor que Jesús proclamó en su mandamiento nuevo. "La fe sin obras es de suyo muerta" (Sant 2, 17).

El asentimiento de la mente que acepta a Dios, debe desparramarse sobre todos los comportamientos del creyente: "Todo cuanto hagáis, de palabra o de obra,

hacedlo en el nombre de Jesús" (Col 3, 17).

387 "Ante la mirada iluminada por la fe, dice Juan Pablo II, se descubre un grandioso panorama: hombres y mujeres que, precisamente en la vida y actividades de cada

jornada, son los obreros incansables que trabajan en la Viña del Señor; son los humildes y grandes artífices... del crecimiento del Reino de Dios en la Historia^.

388 Este Rollo supone, de forma especial, el testimonio personal de quien puede mostrar, con su vida, que la proclamación que se ha hecho a lo largo del día no es pura fantasía, sino algo asequible a todos: "todo lo puedo en Aquél que me conforta" (Flp 4, 13).

 

389 LA FIGURA DE CRISTO. La Meditación de la mañana del segundo día nos presenta LA FIGURA DE CRISTO. A estas alturas, el cursillista está vislumbrando que aquel "ideal de altura", de que se le habló en el primer Rollo, habrá de centrarlo en el Dios que nos salva por Jesucristo, aquél que vino a darnos la Vida en abundancia (Jn 10, 10), el Agua que sacia nuestra sed hasta la Vida eterna (Jn 4, 13-14).

390 Es lógico que dejemos que se nos pregunte: ¿Quién dicen los hombres que soy Yo? ¿Quién dices que es El para ti? Cristo es

-perfecto hombre, con todas las propiedades y limitaciones de un hombre, menos en el pecado;

-perfecto Dios, con todos los atributos y prerrogativas de un Dios que se coloca al servicio del hombre;

-el gran liberador, pues ha venido a comprometerse con cada uno de nosotros. Por ser hombre, sabe comprenderme; por ser Dios, tiene poder para remediar mis males; por ser liberador, El acompaña todos mis pasos.

391 "El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado". La única orientación del espíritu, la única dirección del entendimiento, de la voluntad, del corazón es para nosotros ésta: Hacia Cristo, Redentor del hombre; hacia Cristo, Redentor del mundo. Hacia El queremos mirar nosotros, porque sólo en El, Hijo de Dios, hay salvación, renovando la afirmación de Pedro: -"Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6, 68)

392 Objetivos de esta Meditación son:

1) que el cursillista perciba que Jesús es el Dios a nuestro alcance de hombres;

2) que se despierte en él -o se profundice- el deseo de conocer a Cristo y su mensaje;

3) que valore lo que nos ha aportado Cristo con su vida, su muerte y su resurrección;

4) que quiera seguirlo como Maestro, como Amigo: El sigue presente dinámicamente entre nosotros.

 

393 FORMACIÓN. Es un Rollo que intenta impulsar al cursillista a conocerse más ampliamente, a conocer a Dios y al mundo cambiante en que se mueve, pero no con un mero conocimiento cerebral, sino con un conocimiento dinámico, que abarque toda su vida: es un Rollo que se encamina a la conversión.

394 Para esos logros, se utiliza una frase feliz de Pablo VI en la I Ultreya Mundial en Roma: al formarse, el cristiano reforma los criterios que sustente, conforma su vida según el modelo de Cristo, y transforma, actuando con plena responsabilidad, las estructuras temporales en que está inmerso.

395 Es todo el hombre el que debe formarse: "hasta que Cristo se forme en él" (Gal 4,19). Por la formación se logra el cambio -la conversión- de todo el hombre.

El Rollo expone las distintas fuentes de formación, desde la contemplación de la naturaleza a la escucha de la Palabra de Dios, interpretada por el Magisterio de la Iglesia. La formación nos hará "firmes en lo esencial y humildemente felices en la fe".

 

396 SACRAMENTOS. Sigue luego el Rollo de Sacramentos. Sus objetivos son:

1) despertar al cursillista a la riqueza de la vida sacramental;

2) descubrir los sacramentos como signos del amor de Dios, como encuentros personales con Cristo;

3) apreciar el valor específico de cada Sacramento;

4) disponer al cristiano para una vivencia completa de fe, hacia Dios y hacia los hombres, que subyace en cada Sacramento

397 El Rollo describe los Sacramentos como signos eficaces, que Jesús brinda a su Iglesia, y como nutrición de la fe y de la vida, de forma que la persona que recibe el Sacramento se vaya transformando en sacramento, es decir, en signo e instrumento de Dios para la edificación de la Iglesia, el gran Sacramento de salvación. Así se evita que el tema derive hacia un posible aislamiento pietista, o caiga en el peligro de la cosificación y del ritualismo.

398 El Rollo perdería gran parte de su eficacia, si no se ofreciera una descripción de cada uno de los Sacramentos. Por eso el Rollo no puede ser breve; sin embargo, hay que prever la tentación de detenernos en una catequesis más o menos dilatada, en la que se diluya su carácter vivencial. Para atender a esta necesidad catequética, el cursillista contará durante el Cursillo con los contactos personales con los dirigentes del mismo y, después de él, con los distintos medios de formación, de que se habrá hablado en el Rollo correspondiente.

 

399 ACCIÓN. El Rollo de ACCIÓN completa el esquema básico del desarrollo de la fe. Un desarrollo que se hiciera en círculo cerrado sería un cierto género de egoísmo, arropado bajo la pantalla de piedad. Si la acción es connatural al hombre, la acción cristiana debe ser connatural al hombre cristiano: es cuestión, por tanto, de ser o no ser; de ser o no ser cristiano. Se quiere que éste no se conforme con "hacer de cristiano", sino que su ser cristiano lleve necesariamente a un "hacer cristiano".

400 El objetivo de este Rollo es evitar que el cursillista viva pasivamente su vida de fe; la fe le cierra a todo pasivismo; es preciso que se abra a los hombres, para hablarles, con el testimonio de la palabra y el testimonio de toda su vida, de su experiencia de Dios. Todo en él debe ser, en cualquier momento y situación, transparencia de Cristo. Todo su ser y su obrar tiene influencias sobre su entorno.

401 El actuar cristiano es una dimensión constitutiva del creyente, realizada en clave de amor, dentro de las estructuras en que Dios lo ha colocado: con sensatez, con audacia y con esperanza; con valor, con tenacidad, con espíritu de sacrificio. La acción cristiana derivada de la misma naturaleza del ser cristiano; es la realización de las

exigencias del bautismo y de la confirmación. Sin nuestra acción apostólica, en los designios de Dios, Cristo no sería solución para el hombre; El ha querido contar con nosotros. De nosotros, conjuntados a Cristo, puede depender la salvación de muchos.

 

402 EL PECADO, OBSTÁCULO A LA VIDA DE GRACIA. Contrastando con los tres primeros Rollos del día, llega el de EL PECADO, OBSTÁCULO A LA VIDA DE GRACIA: el hombre puede bloquear los designios de Dios. Dios le ha hecho libre, y el hombre puede estropear todo su plan...

403 Se intenta -éstos son los objetivos del Rollo-:

1) concienciar al cursillista sobre la existencia y trascendencia del                         pecado;

2) abrirle el alma a la luz del perdón;

3) profundizar en él la actitud necesaria para una auténtica reconciliación, expresión de su voluntad de conversión.

Estamos asistiendo a la pérdida del sentido de pecado, provocada por la pérdida de los valores religiosos y éticos; sin embargo, el pecado

-trunca el equilibrio interior del hombre;

-es actitud de oposición al Reino que Cristo ha venido a implantar para la felicidad del hombre;

-es frustración de la voluntad de un Dios que quiere que todos los hombres se salven;

-es una herida producida en el Cuerpo Místico de Cristo, predestinado a la santidad;

-es la destrucción de la fraternidad de los hombres, que está en el mismo núcleo del plan de Dios;

-por él "vivimos en un mundo roto, en pedazos";

-por él se llega a crear una mentalidad, que cristaliza en estructuras que se vuelven opresoras, y se convierte en instrumentos de nuevas desviaciones, gravemente lesivas para muchos. En este sentido se puede hablar de pecado social y pecado estructural.

404 Pero Dios es providente y previsor. Frente a esta situación, El despierta en el hombre un "inconfundible deseo" de "recomponer las fracturas, de cicatrizar las

heridas"; el hombre siente "verdadera nostalgia de reconciliación" que, si para unos es pura "utopía", para otros es "objeto de una conquista". El hombre, aun sin saberlo, tiende al retorno a un Dios que, "de tal manera ha amado al mundo, que le dio a su Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16).

405 Para superar los obstáculos a la vida de Gracia, una sana ascética cristiana propone, entre otros medios, la oración, la abnegación, la dirección espiritual, el amor a la cruz...

 

406 DIRIGENTES. Es el último Rollo del segundo día del Cursillo. Viene a ser un puente que se tiende entre el Rollo de "Acción" y el de "Animación cristiana de los ambientes". Se titula DIRIGENTES, entendiendo por dirigentes no el directivo que está en la cúpula del saber o del poder, sino todo cristiano capaz de ejercer su "acción cristiana", fermentando evangélicamente los ambientes en que se mueve. Con ello queda desvirtuada la objeción, natural en muchos cursillistas, de que ellos no han nacido para dirigentes.

407 Dirigente es todo cristiano que, responsabilizado de los compromisos de su bautismo, por sentirse incorporado a la Iglesia, se corresponsabiliza de la misión de la misma, dentro de su carácter secular. "En razón de la común dignidad bautismal, el fiel laico es corresponsable... de la misión de la Iglesia... La participación de los fíeles tiene una modalidad propia de actuación y de función que, según el Concilio, es propia y peculiar de ellos. Tal modalidad se designa con la expresión 'índole secular... Los fieles laicos viven implicados en todas y cada una de las ocupaciones y trabajos del mundo y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, de la que su existencia se encuentra como entretejida... El mundo se convierte en el ámbito y el medio de la vocación cristiana de los fieles laicos".

408 El dirigente es, por tanto, todo creyente que intenta una coherencia entre su fe y su vida, poniendo a contribución sus talentos, sus carismas y sus circunstancias. Todo cursillista es un dirigente en potencia, un cristiano responsable, consecuente, comprometido.

409 Serán objetivos del Rollo:

1) Destacar que cada uno, haciendo uso de sus cualidades, tiene un papel en el mundo;

2) proclamar que todos somos piezas comprometidas en la progresiva transformación de nuestro mundo;

3) exponer que, para esa tarea, se habrá de cultivar una serie de valores naturales y sobrenaturales, puestos a disposición de la difusión del Reino.

410 Entre estos valores o virtudes, se procurará desarrollar: el espíritu de iniciativa, la capacidad de riesgo, la simpatía, la fidelidad a las exigencias del ideal, la confianza en el hombre... Pablo VI, al hablar del espíritu de la evangelización, enumera, como valores propios del evangelizador, el sentirse humildemente bajo el aliento del Espíritu, el ser testigos auténticos, el ir a la búsqueda de la verdad y la unidad, y el caminar animados por el amor, con el fervor de los santos.

 

6. La fase de proyección hacia el hombre y hacia el mundo

 

411 El último día del Cursillo está íntegramente dedicado a proyectar al cursillista hacia su mañana. La vivencia de lo fundamental cristiano, en el contacto personal con el Señor y la amistad con los hermanos, debe desbordarse sobre el mundo, campo específico del laico, el hombre del siglo. Desde la Meditación de la mañana hasta el último momento de la Clausura, todo tiende a impulsar al cursillista hacia lo que, después de los tres días del Cursillo, va a ser llamado "cuarto día", su tarea cotidiana, permanente: la inserción del cristianismo en la vida. Todo el tercer día del Cursillo se ordena a la realización de la finalidad última del Movimiento: la evangélica fermentación de las estructuras en las que cada uno se halla inserto.

412 La complejidad de la vida moderna plantea al cristiano problemas, muchas veces arduos y conflictivos, si quiere vivir en el mundo como persona de fe. En un solo día, no se pueden hacer desfilar todas las posibles panorámicas que se van abriendo a cualquiera en lo concreto de cada día, ni se puede presentar un elenco de formulas mágicas, que siempre resultarían vagas y abstractas, y que el cursillista irá hallando en su caminar, apuntalado por una comunidad viva. Pero es posible orientarle, para que viva su cristianismo ofreciéndole motivaciones, descubriéndole horizontes, potenciando su debilidad y abriéndole a la grandeza de una vida apostólica.

 

413 MENSAJE DE CRISTO AL CURSILLISTA. La Meditación con que se inicia el día, apunta a iluminar y vincular los distintos Rollos de la jornada. Se basa en algunos versículos del Sermón de Jesús en la Cena pascual, tomados del Evangelio de san Juan: "No me habéis elegido vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he destinado a que vayáis, y deis fruto, y vuestro fruto permanezca" (Jn 15, 16). "Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque sin Mí, nada podéis hacer" (Jn 15,5).

414 La Meditación se enfoca aparentemente sobre el aspecto espiritual de quien va a lanzarse a la gran aventura; pero en realidad, no sólo intenta dar al cursillista el clima y la clave en que deben desenvolverse, sino que, además, le impulsa a lanzarse al mundo de las realidades que configuran su vida, para fortalecer -y fructificar-donde el Señor, según el viejo adagio del MCC, ha "plantado a cada uno". Todos los Rollos del día son consecuencia de esta Meditación: en el mundo es la tarea del cursillista. Y es con Cristo con quien se dedicará a las realidades temporales ("Fermentación cristiana de los ambientes"); con los medios que le propone una sana ascética ("Vida Cristiana"); en el seno de una comunidad que lo vitaliza, lo impulsa y lo acompaña ("Comunidad cristiana" y "Grupo y Ultreya").

415 Objetivos de esta Meditación son:

1) concienciar al cursillista sobre la necesidad de ir al mundo para dar                     fruto;

2) urgirle a que se pregunte dónde y cómo tiene que darlo;

3) proporcionarle los medios para una vida cristiana y evangelizadora; y

4) animarle a que se deje apuntalar y acompañar por una comunidad eclesial viva.

 

416 ESTUDIO Y ANIMACIÓN CRISTIANA DE LOS AMBIENTES. Hay que concretar el dónde y el cómo de la presencia del cristiano en el mundo. A ello tiende el primer Rollo de este día: FERMENTACIÓN CRISTIANA DE LOS AMBIENTES. Es el desarrollo práctico, concretizado, del Rollo de Dirigentes, ¿Cuáles van a ser los campos de la actuación cristiana del cursillista en el mundo? ¿De qué formas va a valerse para un proyecto de mañana? No se pretende ofrecer un manual de acción cristiana ni abrir el abanico de múltiples posibles metodologías o recetas. La proyección sobre el mundo será siempre labor de artesanía, que exigirá creatividad, iniciativa personal, imaginación. Hay que ayudar al cursillista para que encuentre caminos y se esfuerce por fermentar, una vez convertido, como en la parábola evangélica (Cf. Mt 13, 33).

417 Dijo el Concilio: "Los fíeles laicos son llamados por Dios para contribuir desde dentro a modo de fermento a la santificación del mundo, mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el espíritu evangélico: "Dios les manifiesta su designio en su situación intramundana, y les comunica la particular vocación de buscar el Reino de Dios, tratando las realidades temporales y ordenándolas según Dios".

418 La presencia del cristiano se concretará en sus propios ambientes, entendiendo por tales el conjunto de personas, ideas, valores y circunstancias que concurren en un determinado lugar y tiempo, y que influyen en el modo de ser, de pensar y de actuar de todos. Todo ambiente influye en los comportamientos de uno, y cada uno puede influir sobre el de los demás. De ahí la necesidad de discernir los ambientes en que estamos insertos, a sabiendas de que sólo se influye sobre ellos a través de cada persona incrustada en ellos. El Rollo habrá de descender a los ambientes concretos de la familia, del trabajo y de la amistad; habrá de contemplar los problemas concretos de la droga, el alcoholismo, la marginación o el desempleo; habrá de hacer referencia al menos a los fenómenos sociológicos que nos circundan: procesos económico-sociales, corrientes ideológicas, programas políticos, sociedad de consumo, secularismo, pluralismo a todos los niveles, erotismo, divorcios, intolerables desigualdades sociales y económicas, el dilatado cerco del hambre y la miseria...

419 Entre los logros que persigue, la Exhortación sobre los fieles laicos consagra largos epígrafes a

-vivir el Evangelio sirviendo a la persona y a la sociedad;

-promover la dignidad de la persona;

-venerar el inviolable derecho a la vida;

-sentirnos libres para invocar el nombre del Señor;

-hacer que la caridad sea alma y apoyo de la solidaridad;

-sabernos agentes en el centro de la vida económico-social y política;

-evangelizar la cultura y las culturas del hombre.

420 Pero no podemos perder altura, limitándonos a descripciones sociológicas; hay que seguir manteniendo un estilo interpelativo, comprometedor, Kerygmático, valiéndonos de la parábola evangélica del "fermento" (Mt 13,33), que, aun siendo pequeño -y porque es pequeño-, se hace poderoso por la virtud de Jesús, siempre que se haga presente en la masa, para fermentarlo todo...

421 Objetivos de este Rollo, que es trascendental en la finalidad del Movimiento, son:

1) orientar al cursillista a definir sus ambientes -la familia, el trabajo, las amistades, el ocio-, distinguiendo sus diversos rasgos e interrelaciones;

2) ayudarle a estar encarnado en cada uno de ellos; y

3) impulsarle a actuar directamente, entusiásticamente sobre las personas, para la cristiana transformación de los ambientes de cada uno, siguiendo esta táctica: conquistar el corazón, luego la inteligencia y, después la voluntad. Y todo ello acompañado de su oración y sacrificio, infundiendo confianza en que todo lo podemos en Aquél que nos conforta (Cf. Flp 4, 13).

 

422 VIDA CRISTIANA. Sin ella queda invalidada la evangélica fermentación de los ambientes. No hay evangelización si los evangelizadores no han sido previamente evangelizados. Cristo es la verdadera vid, que comunica vida y fecundidad a los sarmientos. "Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de toda la historia de la Iglesia. Hoy tenemos una gran necesidad de santos, que hemos de implorar asiduamente a Dios’.

423 Objetivos de este Rollo son:

1) incidir en la necesidad de una conversión consciente, creciente y compartida, enfocada hacia la animación cristiana de los ambientes;

2) presentar algunos medios que apuntalen lo que, de otra forma, pudiera ser una aventura efímera: la Eucaristía será el viático del cursillista.

3) proclamar la grandeza y la fecundidad de una vida vivida para la construcción de la "civilización del amor".

424 La vida cristiana "suscita y exige”.

-el seguimiento y la imitación de Jesucristo,

-la recepción de sus Bienaventuranzas,

-la escucha de la Palabra de Dios,

-la participación en la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia,

-la oración individual, familiar y comunitaria,

-el hambre y sed de justicia,

-el llevar a la práctica el Mandamiento del amor, en todas las circunstancias de la vida y al servicio de los hermanos, especialmente de los más pequeños, de los pobres y de los que sufren".

425 Este es, en definitiva, "el nuevo sistema de vida" del que frecuentemente habla Juan Pablo II: la civilización de "los hombres nuevos". El Rollo puede concluir con una vibrante reflexión sobre las Bienaventuranzas, en las que se sintetiza toda vida cristiana.

 

426 COMUNIDAD CRISTIANA. Con este Rollo se intenta que el Cursillista tome conciencia de:

1) que la fe y la vida cristiana son realidades que se celebran, se profundizan y se testimonian en una comunidad;

2) que es necesario incorporarse a una comunidad, con lo que ésta le ofrece y lo que él debe aportar a ella;

3) que en la comunidad hallará el campo propicio para promocionar su vida cristiana y proyectarse para ser fermento evangélico en el mundo;

4) que la parroquia es como la "fuente de la aldea" propia de cada uno, la Iglesia que "vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas", llamadas a educar... en la recepción de la Palabra, en el diálogo personal con Dios, en la vida de caridad fraterna, haciendo palpar, de modo más directo y concreto, el sentido de la comunión eclesial y de la responsabilidad misionera.

427 En la reunión del CELAM en Medellín (Colombia) se definió la Comunidad como un "núcleo de personas comprometidas y reunidas en Cristo, que actúan, como fermento, en la masa del mundo con el cual se está en contacto. Para fermentar evangélicamente los ambientes, necesitamos un núcleo de personas que, viviendo una vida cristiana, estén comprometidas y conjuntadas.

428 Somos comunidad por el hecho de ser cristianos, de ser Iglesia. En su vida interna, la comunidad eclesial se caracteriza por la realización de aquellas cuatro "perseverancias" de la primitiva Iglesia, descritas en los "Hechos de los Apóstoles" (2, 44-47); en su vida externa, se distingue por su doble compromiso: de evangelización intraeclesial, y de fermentación cristiana del mundo. Son precisos pequeños núcleos de comunicación, de impulso, de potenciación, de acompañamiento -es decir, la comunidad-, si no queremos desfallecer en el camino. La comunidad viene a ser el punto de enlace entre los tres días del Cursillo y el "cuarto día" del Poscursillo, para abrirnos a una gozosa y progresiva conversión. Existe un riesgo: sentirse solo. Y un seguro: huir de la soledad, para incorporarnos a una comunidad, donde todos nos conocemos, nos queremos y nos apuntalamos. Todo se puede esperar de quien viva y construya el sentido de comunidad. Allí

-se comparte la vida de piedad y el amor fraterno; -se va creciendo y madurando en la fe, la esperanza y el'' amor;

-se vive con mayor ilusión y alegría nuestra vida cristiana;

-se superan las dificultades en nuestra acción fermentadora, al detectar que los otros también las saltan y nos apuntalan.

429 La Iglesia, ha escrito Juan Pablo II, tiene que dar hoy un gran paso adelante en su evangelización: debe entrar en una nueva etapa histórica de su dinamismo misionero. En un mundo que, con la desaparición de las distancias, se hace cada vez más pequeño, las comunidades eclesiales deben relacionarse entre sí, intercambiarse energías y medios, comprometerse a una en la única y común misión de anunciar y vivir el Evangelio".

 

430 GRUPO Y ULTREYA. El Movimiento de Cursillos ofrece dos medios para vivir y acrecentar el sentido comunitario del cursillista: EL GRUPO Y LA ULTREYA. Este es el título del último rollo del Cursillo. Entre otras posibles comunidades, el Grupo y la Ultreya tienen la virtud de proseguir la transmisión del mensaje dentro de un mismo estilo y hasta con las mismas expresiones que vivió el cursillista en el momento de su encuentro con el Señor.

431 El objetivo del Rollo es dar a conocer estas dos fórmulas comunitarias, de modo que, aquellos que no dispongan, al terminar él Cursillo, de otra comunidad que les comprometa cristianamente, sepan que Cursillos no les deja solos; al contrario, les abre de par en par el espacio de sus Grupos y de sus Ultreyas.

432 EL GRUPO se funda sobre la fuerza asociativa de la amistad. Y la amistad, dijo Pablo VI cuando dio a nuestros Grupos "carta de ciudadanía", se funda en afinidades espirituales que

-proporcionan gusto y fervor,

-excitan la imaginación, y

-facilitan los esfuerzos del apostolado que, tal vez por sí mismo, ninguno se atrevería a realizar.

433 El Concilio ya había afirmado que los laicos, "ayudándose unos a otros espiritualmente por la amistad y la comunicación de experiencias, se preparan para superar los inconvenientes de una vida y un trabajo demasiado aislados, y para producir frutos mayores en el apostolado".

434 El Grupo exige la reunión de núcleos reducidos, voluntarios, periódicos y estables.

435 Estas reuniones deben hacerse.

-con regularidad semanal, pues la amistad que no se cultiva, se evapora;

-con sigilo, pues la intimidad de la amistad exige discreción;

-con seriedad, ya que en el grupo se comparte vida y proyectos de vida;

-con sinceridad, sin la cual no se concibe la amistad.

436 No hay fórmulas rígidas para el desarrollo de las reuniones de Grupo, siempre que en ellas se comparta

-la unión vital de sus miembros con Cristo,

-el propósito de una progresiva formación, y -el compromiso concreto de ir impregnando de Evangelio los ambientes concretos de cada uno de los integrantes del Grupo.

437 Dado el reducido número de sus miembros, exigido por la amistad, no puede afirmarse que el Grupo constituya una comunidad eclesial en el más estricto sentido de la palabra; pero puede y debe ser semilla y fermento de comunidad.

438 LA ULTREYA es una comunidad eclesial, que se reúne para compartir la vivencia y la convivencia de lo fundamental cristiano, y potenciar el compromiso de ir fermentando cristianamente los ambientes.

439 Cuando se deja de intentar cualquiera de estas dos finalidades, o se pretenden otras distintas, lo natural es que la Ultreya desfallezca, por vaciarse de contenido.

440 La Ultreya es el medio de universalizar la visión de los Grupos, abriéndose a los afanes de la Iglesia.

441 No hay ningún método esencial a la Ultreya, aunque ésta siempre ha de tener carácter formativo y vivencial a la vez. Conviene que sea semanal.

442 La eficacia de la Ultreya se logra plenamente cuando, cumpliendo los requisitos de toda comunidad eclesial,

-ofrece pistas de lanzamiento para que, a la vista de otras experiencias vitales, nunca se estanque la propia vida cristiana, e

-impelidos todos por las inquietudes evangelizadoras de los demás, se sientan comprometidos a dar un paso adelante en la animación cristiana de los ambientes en que cada uno se mueve.

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